
Una limosna por favor, una limosna, Señor.
No le hará pobre que usted ponga una moneda en mi vaso. Y a mí me saciará el hambre, pues no le he dicho que hace días que no como, y tengo un cansancio que no me deja ni levantar el brazo.
Le pido a usted que no me juzgue por la vida que elegí, créame que no es muy fácil para mí levantar el rostro cada día y pedir por su bondad, no es fácil después de haber vivido tanto y haber sentido orgullo alguna vez.
Pero a veces nos pasan cosas que uno no logra comprender, la pena y la soledad son compañeras asesinas que carcomen el alma cada día, y debo admitir que he sido débil con ellas, me han vencido y he caído.
Una limosna por favor, ayude a este pobre hombre.
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